I Premio Espacio Ulises: Relato
» I Premio Espacio Ulises: Relato "Conspiración" de David Coloma García

I Premio Espacio Ulises: Relato "Conspiración" de David Coloma García

Estaba en Alemania y vi a una chica a la que siempre seguía alguien. No le di importancia al principio, luego me la encontré y nos presentamos, era cristiana y entablamos amistad; yo a veces iba a verla y ella me decía que habláramos con cuidado porque nos observaban. Se llamaba Vanesa.
Un día hice fotos y había eslóganes desapropiados, algunos muy curiosos. Otro día me presentó a sus amigas Julietta, Alesandra y Anna . Ellas también eran cristianas, íbamos juntos a misa y a veces coincidíamos en la biblioteca.

Estaba descubriendo Alemania y recibí el periódico de España con noticias curiosas. Empecé a investigar en la biblioteca y las notas de prensa, entonces vi algo muy sospechoso y actué con mucha cautela.

Recordaba el tiempo que había estado con Vanesa y era muy grato. Una mañana vi que la perseguían y decidí dar esquinazo al perseguidor, pude hacerle una foto sin que se diera cuenta; después en una fiesta nos mezclamos con la gente y pudimos escapar. Ella me contó acerca de todo esto y que fuese con cuidado, a veces la gente se burlaba de ellas pero yo lo ignoraba.

Decidí hacer un poco de turismo por Alemania y ellas se fueron unos días de vacaciones. En ese viaje de turismo descubrí más cosas inquietantes sobre símbolos y costumbres de las gentes de algunos lugares. Me fui a mi piso y allí con mi compañero estuve unos días contrastando la información y al final descubrí lo que pasaba, entonces pensé qué hacer.

Una tarde con las chicas, me preguntaron por qué estuve muchos días fuera, también si les rechazaba y les dije que no, que ellas eran estupendas. Que sí, que las quería pero me había enamorado de Alemania y no podía dejarla, que lo sentía mucho. Les hice una pregunta a todas antes de que se fueran a otro país y en ese momento empecé la tarea más dura que tenía; conseguí cambiar de domicilio para evitar sospechas y en el albergue donde dormía me enfrenté a uno que quería golpear a otra persona más mayor. Desde ese momento me hice amigo de esa persona que me contó por qué le perseguían y la información que tenía de Alemania. Él vivía en el albergue y a veces me pasaba información por debajo de la puerta. Hice copias y resalté palabras importantes, al acabar esa tarea llegué a mi casa, en ese momento vinieron y querían llevarme a la cárcel pero no lo consiguieron porque en las escaleras me escapé de mi perseguidor, después hubo un tiroteo y estaba debajo de un coche viendo cómo pasaban de largo; los había despistado. Me cambié al último piso y puse algunas alarmas, aprendí de un libro cosas del III Reich y defensa personal.
Un día hablé con mi amigo acerca de avisar a la policía de todo esto desde una cabina pero los agentes no estaban interesados, además volvían de nuevo los mismos individuos a por mí.

Esta vez estaba en otra habitación con mis cosas porque mi amigo se había ido fuera y la registré minuciosamente, pero no encontré nada. Yo había comprado un kit de huellas dactilares y recogí muestras y las guardé. Algunas noches me costaba dormir, pero conseguí sobreponerme. Un día llamaron a mi puerta, dijo que era mi amigo y por debajo de la puerta me dio la información; luego vino una persona de los que solían perseguirme y quería entrar. Al final pudo entrar. Abrí de golpe la puerta, puse algo en el suelo y se tropezó. Luego entre mi compañero que había vuelto de repente y yo, le dejamos inconsciente y lo lanzamos por la ventana, cayó al suelo y murió. Después subió otro con un arma, forcejeamos cuando le quité el arma y mi amigo se interpuso en su camino, le tiramos escalera abajo; más tarde disparaban por la puerta y estábamos los dos agachados; seguidamente entró uno y yo estaba en el baño y lo vi todo; mi amigo le distrajo, se llevó la peor parte. Yo estaba muy furioso, me puse a mil y empecé a golpearle hasta dejarlo inconsciente. Entre los dos lo lanzamos por la ventana, cayó encima de un coche y se rompió la espalda, a continuación vino otro con el que estuve luchando; casi me tira por la ventana pero le empujé y se golpeó con algo de hierro. Después le di puñetazos y patadas, estaba algo grogui; cogí y me puse agachado cerca de la ventana entonces él despertó fue corriendo hacia mí pero con mis pies le di en el estómago lanzándolo por la ventana; cayó al suelo y le atropelló un coche. Esa noche estaba aterrado por todo lo sucedido; dispuse pedir perdón a Dios por matar a esa gente. Enterré a mi amigo y recé por su alma; después me dijeron que los altos jefes se reunían en un lugar cerca de allí. Fue un viejo quien me lo comentó y pasé toda esa información al jefe del estado alemán. El ejército empezó a acudir a ese sitio, entraron por la fuerza, cogieron a mucha gente pero no estaban los jefes, se ve que solo se reunían los sábados según dijo uno de los compinches. Los detenidos tenían traje azul y algunos soldados habían resultado heridos después, otros se escaparon disfrazados de paisanos.

El sábado hubo un tiroteo y desde detrás cooperé con el ejército mientras los disparos se sucedían; hubo heridos y ambulancias atendiendo a la gente. Finalmente se rindieron. Al cabo de unos días, el jefe del estado hizo unas declaraciones sobre lo acaecido y me dijeron algunos soldados que este grupo era seguido por EEUU pero no sabían todo del entramado que planeaban atentar contra Alemania.

Por mi parte, volví a casa para descansar de todo lo sucedido y me llamaron urgentemente para acudir a un acto oficial en Alemania. Allí, en una ceremonia me dieron la medalla al mérito y me encontré con mis amigas; ellas entendieron mi amor por este lugar y mi desvanecimiento aquellos días pasados.

Acerca del autor

Escrito por: David Coloma García (@Davcolgar)

Como siempre, te invitamos a que nos dejes tus opiniones y comentarios sobre este relato en el formulario que aparece más abajo.

Además, si te ha gustado, por favor, compártelo en redes sociales. Gracias.

Dejar un comentario